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POR PRO Magazine Staff

Hace algunas semanas se otorgó el premio Nobel de Medicina a tres científicos estadounidenses por sus estudios sobre el llamado reloj biológico.

La existencia del reloj biológico, que también se le conoce como ritmos circadianos, es notoria desde hace muchos años; sin embargo, es hasta finales del siglo XX y principios del XXI que, gracias a estas investigaciones, conocemos el porqué y el cómo se dan estos ciclos. Esto ha permitido ampliar el campo de investigación de la ciencia del bienestar y salud, y generar prácticamente una nueva área bautizada como biología circadiana. Considero sumamente trascendental que la ciencia, a través del reconocimiento del Premio Nobel a los doctores J.C. Hall, M. Rosbash y M. Young, haya confirmado la importancia del funcionamiento interno de este sistema.

LAS CONCLUSIONES CENTRALES SON:

  1. Un desajuste crónico entre nuestro estilo de vida y el del ritmo dictado por el reloj biológico acarrea un mayor riesgo de sufrir un gran número de enfermedades, independientemente de una mala calidad de vida.
  2. El ciclo circadiano (reloj biológico) es un proceso puramente químico. La ciencia y el juicio común relacionaban al reloj biológico con los ciclos día/noche. Esta creencia prevaleció a pesar de que estudios previos comprobaban que la luz no explica este ciclo. Lo que sucede realmente en nuestro cuerpo es química pura, que regula con precisión funciones como el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal, el metabolismo, entre otras.

¿Cómo explican el funcionamiento de este reloj biológico los científicos?

Encontraron un primer gen que bautizaron como periodo, el cual codifica una proteína llamada PER, cuyos niveles oscilan en un ciclo de 24 horas en sincronía con el ritmo circadiano. Esta proteína se acumula durante el sueño (en la fase profunda y reparadora) en nuestras células y se degrada durante el día. Además de ésta, también encontraron otros componentes proteicos que en conjunto hacen todo un sistema de relojería dentro de las células.

Fue hasta finales del siglo pasado que el Dr. M. Young descubrió un segundo gen que codifica una segunda proteína llamada TIM, que es corresponsable de los ritmos circadianos y que hace posible cerrar el ciclo. Otro descubrimiento fue que, a pesar de que estos son ciclos endógenos, establecen una relación muy estrecha con ciclos ambientales y por eso pueden fallar. Como son los casos de cambio de zona horaria, perturbaciones del sueño, ya señaladas anteriormente, etcétera.

Ahora con más argumentos científicos, se reconoce que el buen sueño es más valioso que nunca. Es por esto que te invito a que inviertas en un buen sistema de descanso. Que inviertas en el mejor colchón. Te lo mereces.

POR ING. JESÚS FRANCISCO GONZÁLEZ.




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