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POR Mike Michalowicz

¿Tienes problemas legales y poco dinero? Acércate a tu facultad de derecho más cercana: tú les brindas el caso, ellos te dan una solución.

Eventualmente, casi todos los emprendedores se enfrentarán a algún tipo de acciones legales. Y la realidad
es que, si no tienes acceso a un abogado, podrías perder una tonelada de dinero, o, incluso, tu negocio.

Puedo oírte protestar en voz alta ahora, "¿Estás loco, Mike? ¡No puedo pagar un abogado!" Bueno, en realidad sí puedes.

Y a riesgo de sonar como tu madre, no puedes permitirte no tener un abogado. Y, de hecho, puedes obtener asesoramiento legal por mucho menos que la tarifa normal de facturación legal: puedes
obtenerla gratis.

Sí, en realidad puedes obtener asesoría legal de primer nivel y los documentos legales que todo propietario de una pequeña empresa necesita de forma gratuita.

¿Cómo? Este es mi secreto: ve a una universidad local y habla con el jefe o director de la facultad de derecho. Ofrece tu negocio como voluntario para ser un caso de estudio para una clase de derecho comercial.

Tener una clase de derecho comercial que te prepare documentos legales personalizados para tu negocio es mucho mejor que descargar las plantillas que se encuentran en línea, que pueden estar desactualizados o incompletos. Y no tienes que preocuparte por los estudiantes inexpertos; el profesor, que casi siempre es abogado, supervisará los proyectos.

Esta es una de esas raras situaciones en que "todos ganan". Los profesores estarán felices de aceptar la propuesta, ya que prefieren que sus alumnos aborden situaciones de la vida real en lugar de ejemplos hipotéticos de libros de texto. Los estudiantes estarán ansiosos por participar porque podrán incluirlo como experiencia real en sus currículums.

Y tú, por supuesto, estarás encantado ya que obtendrás miles de pesos de trabajo legal gratis. (Considera llevar pizza o Starbucks como agradecimiento al salón).

Hasta ahora suena bastante bien, pero hay más. Utilicé esta estrategia hace varios años y, en lugar de trabajar con toda la clase como si fuera un proyecto, el profesor me recomendó ue hablara con su mejor alumno, que estaba a punto de graduarse.

El estudiante preparó el contrato que necesitaba y sirvió como una excelente técnica de entrevista. Su trabajo fue tan bueno que contraté al chico en el acto y él se convirtió en uno de mis mejores empleados.

Ofrecerse como un laboratorio viviente para los estudiantes de mercadotecnia, diseño gráfico y web, programación, entre otras disciplinas, es una gran manera de obtener mucho por (muy) poco.




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