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POR PRO Magazine Staff

Nuevas tecnologías te permiten construir espacios más amables con el medio ambiente y tu bolsillo.

Como decían los abuelos, “qué tiempos aquellos donde no tenías que preocuparte por tantas cosas como hoy en día”. Estos cambios te llevan a poner mayor atención en tu salud, tu entorno y, lo más importante, cómo cuidar nuestra Tierra. Numerosas veces escuchamos sobre el cambio climático y de cómo nos estamos acabando al planeta.

Esto nos lleva a reaccionar con mayor conciencia sobre nuestro efecto en todo lo que nos rodea. Actuar y aportar algo a disminuir efectos dañinos al medio ambiente se ha vuelto una prioridad y lo podemos ver en cosas tan simples como bolsas reutilizables en supermercados, hasta automóviles de carga eléctrica.

En el entorno de la construcción, el cuidado del medio ambiente va muy de la mano del ahorro de energía; además de ser un alivio para nuestros bolsillos, es la concientización de usar menos los recursos energéticos. Se busca que las construcciones sean sustentables logrando una eficiencia en el uso de la energía mediante tecnologías o técnicas como:

Paneles solares: dispositivos que captan energía solar para que sea utilizable, ya sea para calentamiento de agua o para generación de electricidad. Los excesos de energía producidos son recompensados económicamente en tu recibo.

Recolección de agua: tecnología que implementan algunas construcciones para captar agua de lluvia que posteriormente pueda ser utilizada para otros fines, como riego de áreas verdes.

Orientación: al momento de diseñar, el arquitecto debe tomar en cuenta la orientación del proyecto para que la obra cuente con protección en sus lados oriente y poniente, en los que pega directamente el sol. Al procurar evitar esta exposición directa, se podría aumentar el atractivo hacia el cliente, indicando un potencial ahorro en costos de energía.

Ventilación: otra cuestión de diseño que, de ser considerada, impactará positivamente a los costos del usuario. Aquí se procura que se aprovechen corrientes de aire que apoyen a que la temperatura no se eleve tanto.

Áreas verdes innovadoras: en este apartado encontramos muros verdes y jardines interiores, además de otros que se encuentran en techos y lozas. Los jardines se adaptan para tener vegetación que pueda crecer en un ambiente cerrado. Las dos opciones van orientadas a mejorar la calidad del aire del área en la que se encuentran, además de aportar al paisajismo e identidad del lugar.

Estos son sólo algunos ejemplos de características que, aunque representan inversiones mayores, agregan valor a un proyecto y a la larga representan un ahorro económico gracias a un menor consumo de energía. Atrévete a innovar demostrando un interés en aportar al entorno y que no sólo se trata de construir metros cuadrados vendibles. Ve más allá de lo ordinario y piensa en la huella que quieres dejar en el mundo.

POR GERARDO GALVÁN




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