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POR PROMAGAZINE

Los deportes han sido parte fundamental en la cultura humana desde hace miles de años. Los griegos practicaban la lucha y el atletismo, los mayas el juego de pelota, y los persas el polo. Aunque han sufrido...

Los deportes han sido parte fundamental en la cultura humana desde hace miles de años. Los griegos practicaban la lucha y el atletismo, los mayas el juego de pelota, y los persas el polo. Aunque han sufrido algunos cambios en sus reglas, estos han sido un constante distractor para la sociedad. Incluso, han sido capaces de soportar crisis mundiales; de hecho, cuando la situación económica se torna complicada, el deporte puede ser aún más eficaz en facilitar a la población desconectarse de la realidad.

Sin embargo, hay momentos críticos donde esta industria toma un papel secundario y es opacada por otros temas de mayor relevancia para la gente. Éste fue el caso el lunes 26 de septiembre, donde coincidió el debate presidencial de los Estados Unidos con el famoso juego de Lunes por la Noche de la NFL. El duelo fue equivalente al Barcelona enfrentando a un equipo dominguero. Ambos rompieron récords históricos; uno con un número estratosférico de televidentes, otro con uno minúsculo (para sus estándares). El claro ganador: el debate presidencial.

El duelo entre los candidatos presidenciales capturó la atención de, en promedio, 84 millones de televidentes durante sus poco más de 90 minutos de duración. Esto ni siquiera considera aquellos que lo vieron por Internet o en lugares públicos. Este número supera al visto en 1980, cuando Jimmy Carter y Ronald Reagan fueron vistos por 80.6 millones en su único debate presidencial previo a las elecciones.

Clinton-Trump resultó ser un duelo significativamente más atractivo que el Falcons-Saints, que de por sí no lucía mucho, pues ambos equipos quedaron fuera de la postemporada hace un año. ESPN registró un promedio de aproximadamente 8 millones de televidentes, el más bajo desde que se tiene registro en 1992. Prueba de que el debate le robó audiencia fue que, en los momentos antes de que éste empezara, llegó a casi 10 millones de televidentes. Pero una vez que el desafío entre la demócrata y el republicano arrancó, la población optó por escuchar las contrastantes propuestas políticas de los candidatos.

Hay pocos sucesos que son capaces de competirle a la NFL, la liga más rentable del mundo, en Lunes por la Noche. Sin embargo, en esta ocasión, la oportunidad de escuchar y evaluar a quienes podrían liderar el país más poderoso a nivel mundial superó la oportunidad de distraerse un rato.




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