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POR Roberto Guzmán

Y tú ¿Te conformas con un buen paisaje o prefieres aguantar e ir por el mejor?

Han pasado 6 semanas exactas desde aquel día, 2 de agosto 2017, día que marco mi existencia de por vida. Nos encontrábamos viajando en Sudamérica, un lugar lleno de montañas y paisajes impresionantes.

Habíamos comprado en la ciudad un tour hacia un lugar mágico llamado “La Montaña de los 7 Colores”, con solo ver las fotos sabía que iba a ser un buen tour, aun así no tenía idea de lo que se venía.

Pasaron al hostal por nosotros a las 4 a.m. y solo pudimos dormir 4 horas, visitamos varios pueblos antes de llegar al destino para desayunar, eran las 9:30 a.m. y por fin llegamos al punto donde partiríamos un recorrido de 12 km caminando ida y vuelta.

De un lado veías montañas con pastizales y animales, del otro podías ver la cordillera de los Andes nevados.

Al comenzar nos encontrábamos a 4 mil metros sobre el nivel del mar, lo cual era algo retador. Sin embargo mi ego y mi alta seguridad en todo el ejercicio que había hecho durante 4.5 años decían; “esto es pan comido” y los primeros 2 km fueron relativamente sencillos, seguíamos subiendo pero llegó un punto en el que quería tragarme esas palabras que dije al inicio.

Las condiciones geográficas y climatológicas sumadas al pobre desempeño que tenía en esa semana derivado del mismo viaje me fueron mermando poco a poco, me detenía cada 5 minutos, no podía respirar, tenía frío y me empecé a sentir muy mal, deshidratado y cansado.

Estuve a punto de abandonar y regresar hacia el punto de partida en mínimo 5 ocasiones, mi mente y mi corazón se encontraban en una batalla campal a cada segundo.

Mi mente quería darme seguridad y alejarme del peligro, mi corazón quería cumplir uno de mis más grandes sueños. Ahí fue cuando empecé a recordar toda la filosofía de vida que me había caracterizado siempre en los malos momentos; se vale caerse pero te levantas y sigues, no importa que tan cansado estés, que tan devastado mental y emocionalmente te encuentres siempre habrá un poder extraordinario en el corazón que te hará llegar hasta el final.

Ya tomada y recordada esta filosofía de vida el resto del trayecto hacia la cima de la montaña fue un poco más noble a pesar que doliera literalmente cada paso que daba. Al llegar a la cima todo el sacrificio valió la pena, fue la mejor experiencia de mi vida.

El saber que me encontraba a 5,400 metros sobre el nivel del mar a una temperatura de -5 grados y la vista que tendría de ese lugar de ensueño en el que las fotos no tienen la capacidad de mostrar todo su esplendor, me hizo sentir con muchos sentimientos encontrados, 100% satisfecho conmigo y por el gran sueño que acababa de cumplir.

Obtuve dos enseñanzas principales en esta travesía:

1.- No importa que tan preparado estés, si no actúas con humildad y si el EGO rige en ti, te garantizo que llegará alguna situación que te tumbará y te hará verte a ti mismo muy pequeño.

2.- Las mejores cosas de la vida cuestan mucho dolor, frustración, sudor y esfuerzo, por lo que la mayoría son incapaces de aguantar todo esto para obtenerlas, la gente no quiere sufrir y no quiere esforzarse. Pero si eres de los que si arriesgan y aguantan cualquier cosa por lograr sus sueños, te garantizo que cuando llegues a la cima verás un maravilloso paisaje que pocos pueden apreciar.

Y tú ¿Te conformas con un buen paisaje o prefieres aguantar e ir por el mejor?




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