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Normalmente, cuando iniciamos un negocio y necesitamos de ayuda nos acercamos con familiares o amigos con quienes tenemos cosas en común, con quienes nos sentimos a gusto cuando estamos cerca, y con quien sabemos les va a gustar nuestra idea de negocio y seguramente tendremos un comentario aprobatorio. 

Después, les compartimos nuestros planes y como tienen empatía con nosotros por ser amigos o familiares, lo común es que nos digan lo buena que es nuestra idea, o bien cómo piensan igual que nosotros, inmediatamente les hará clic lo que les estamos diciendo y se convencerán inmediatamente de que es lo mejor que se nos pudo haber ocurrido. Lo mismo pasa cuando reunimos equipos de trabajo dentro de nuestras organizaciones, normalmente nos gusta hacer equipo con las personas que piensan igual que nosotros o con las que tenemos cierta afinidad de gustos o formas de pensar.

Peor aún si somos el líder de un grupo al que hemos reunido con base en este tipo de empatía y del cual hemos excluido a personas que tienden a cuestionarnos o a pensar diferente que nosotros. Esto es uno de los más grandes errores que puede cometer un líder, el formar un equipo homogéneo. Un verdadero líder emprendedor debe de tener un equipo heterogéneo. Entre más diverso sea y más formas de pensar existan, más enriquecedora se volverá la comunicación, la retroalimentación y el liderazgo que ejercerá el equipo completo sobre la organización y sobre los competidores.

Claro, no es fácil liderar a personas que piensan distinto que nosotros, pero si nuestro liderazgo es sincero y demostramos que queremos liderar junto con ellos y para ellos, es en ese momento en el que las diferencias pasan de ser un obstáculo a un escalón de crecimiento conjunto. 

En mi experiencia emprendiendo negocios me he dado cuenta de que para formar un equipo de trabajo clave, verdaderamente efectivo, tenemos que reunir a personas con tres perfiles de experiencia, personalidad y valores específicos y que sin ellos resultaría imposible el crecimiento y transformación de una empresa promedio en una de las mejores en su ramo. A continuación, explico a qué me refiero con cada uno de estos perfiles.

1. Perfil de expertise distinto. Que no sólo tengan experiencia en la industria, sino que sean especialistas en temas en los que tú no lo eres. Es imposible pretender saberlo todo en este mundo. Un líder necesita rodearse de personas más inteligentes que él, personas que conozcan lo que él no conoce y que dominen los temas que él no domina. Si quieres tener la mejor empresa tienes que rodearte de los mejores que conoces en todas las áreas de tu negocio.

2. Perfil de personalidad distinto. Que cuestionen cuando se proponga algo que no tenga sentido para ellos, que aporten ideas diferentes a las tuyas o que tengan una perspectiva distinta frente a los problemas que enfrenta la empresa, de lo contrario sería muy sencillo para el líder manipular al grupo y poner en riesgo la empresa cuando éste no tomara las decisiones correctas, lo que terminaría llevando a la organización a un desfiladero, sin que nadie se hubiera dado cuenta. Es común ver a un par de nuevos emprendedores iniciando una empresa, optimistas y convencidos de que todo funcionará, cuando se les presenta el primer obstáculo, son entusiastas y ven el lado positivo.

Pero cuando las cosas no salen como se planearon es donde empiezan los problemas porque ninguno puede prever lo que está pasando, ambos piensan de la misma manera y no pueden encontrar distintas alternativas o ángulos para analizar lo que está pasando, esto los lleva a tomar decisiones incorrectas de manera continua y eventualmente a fracasar. No estoy diciendo que necesitas tener socios o colaboradores con todas las personalidades y todas las habilidades posibles, lo que necesitas es que al conformar tu equipo clave lo trates de hacer con personas que puedan aportar cosas distintas a las que tu dominas, esto te llevará por un camino más seguro al momento de tomar decisiones.

“Tú puedes hacer lo que yo no puedo y yo puedo hacer lo que tú no puedes. Juntos lograremos cosas extraordinarias”.  (Madre Teresa)

 

3. Perfil de valores igual. Por último, aquí es donde está la clave para que, a pesar de la diferencia en personalidades, opiniones y distintos puntos de vista, en el fondo sabes que llegarás a un acuerdo cuando tienes valores similares e intereses comunes y que no vas a ser traicionado más adelante por la otra persona o que las diferencias entre el grupo son genuinas y no son por interés propio sino por el beneficio de todos, lo cual en el fondo ayudan al equipo a fortalecerse. Debes buscar compartir valores como la honestidad, el trabajo en equipo, el esfuerzo, la lealtad, el profesionalismo y la confianza. Pero no pienses que por esta razón todas las reuniones serán de color de rosa, habrá reuniones muy acaloradas y en donde se generen muchas discusiones, pero al final el resultado será el mejor para la empresa. Ojo, nada de lo que se discuta durante las reuniones es personal sino meramente profesional.

Seguramente estás pensando que es imposible lograr esto y no quiero sonar ingenuo: claro que reunir estos perfiles, motivarlos, y hacer que funcionen entre sí no es tarea fácil y te puede llevar algo de tiempo. Tal vez se tengan que cambiar algunas piezas del equipo en el proceso y al principio seguramente la colaboración entre todos no se dé con tanta suavidad, pero conforme pase el tiempo y madure el grupo esto se volverá cada vez más sencillo, la comunicación empezará a fluir de mejor manera y a pesar de las discusiones acaloradas, los objetivos comunes saldrán a la mesa dándole unidad y fortaleza al equipo y a la organización.

Y tú, ¿tienes ya tienes al mejor equipo de trabajo? Si quieres conocer más acerca del liderazgo enfocado al emprendimiento no dejes de visitar mi blog en  http://www.lideremprendedor.com/

 

 

Por Jesús de Hoyos




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