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Hoy tuve la oportunidad de ir a comer a un restaurante que fue una leyenda en la Ciudad de México y regresó por sus éxitos. Quizá, estimado lector, se pregunte, ¿esto que tiene que ver con el emprendimiento? Pues la historia me parece digna de contar.

Un restaurante que nació en 1892, le tocó tener muchos clientes, entre los que destaca Francisco I. Madero, Lázaro Cárdenas y muchos presidentes de México. Sobrevivió a la Revolución y tantos movimientos que pasaron por la Ciudad de México. Lo que me llama la atención y traigo a esta columna es lo básico para un proyecto basado en el servicio, su gente. El día de hoy tenemos muchas herramientas para apalancar esto.

Una de ellas es el service blueprint. Pero esto ¿qué es? Es una herramienta que nos permite mapear nuestro proceso, desde la primera interacción de la organización con el usuario, hasta la última. No es difícil, pero ¿qué necesitamos? Entender nuestra propuesta de valor.

  1. Comprender cómo llevamos a cabo nuestras actividades
  2. Mapear todo el proceso
  3. Ubicar a los actores clave del proceso
  4. Comunicar el proceso y las actividades de cada actor

En 1892, no existían estas herramientas: los emprendedores confiaban en la suerte y el personal. Hoy, podemos tener mapas, ¡aprovechémoslos y ojalá nuestros emprendimientos duren más de 100 años también!




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