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Desde siglos atrás, tomadores de decisiones de todo el mundo han buscado el camino para mejorar el ejercicio del liderazgo; muchos escritores e investigadores han inundado las librerías de libros, tratados y publicaciones ofreciendo enfoques novedosos, creativos o francamente especulativos de lo que representa liderar.

Personalmente me sumé a esa lista y en mi libro titulado “Piel de Líder” traté de encapsular los testimoniales de cientos de líderes de diferentes campos con quienes había tenido contacto personal y había compartido tiempo y consejos en las áreas de la empresa, política y sociedad. Resumí lo que a mi parecer representaba el común denominador de estos pensamientos y lo planteé en cinco conceptos: tener una visión, establecer metas específicas para alcanzarla, mantener una actitud positiva, ser persistente y sobre todo actuar para hacer realidad los sueños.

El programa titulado “Self-Managing Leadership” desarrollado por Brian Bacon, fundador de la Oxford Leadership y que ha ayudado a más de 250 mil personas a redefinir su enfoque de liderazgo personal, habilita una estructura para pensar en su perfil como líder y reenfocar su plan de vida y carrera.

Todos podemos aprender algo de estas aportaciones si en el fondo lo que buscamos es una transformación relevante de nuestras vidas; pero algo que nos ayudará a lograrlo, será contar con una metodología para hacerlo.

En los proyectos internacionales que me ha tocado dirigir y facilitar, he visto cómo los participantes aprenden a desarrollar un sentido más claro de dirección, clarificar sus opciones y desarrollar el poder interior necesario para enfrentar oportunidades y decisiones difíciles.

Algunas recomendaciones que derivo de libros y modelos que pueden servir hoy son:

  1. En vez de enfocarte en aquello que puedes tomar de los otros y de la vida, “ajusta el foco” y concéntrate en comprender tu propósito; eso te dará dirección en tu actuación.
  2. En esta época de cambio permanente, disruptivo y exponencial que vivimos, necesitamos concentrar toda nuestra energía en aquellas acciones que puedan hacer la transformación que buscamos.
  3. Como dice la canción de Diego Torres: “No soy el mejor, tampoco el peor; soy lo que soy y es así”. Trabaja con lo que tienes en tu aquí y ahora.
  4. Acepta los problemas como un ejercicio que, aunque a veces es doloroso, te ayudarán a fortalecer el músculo emocional que formará tu carácter.
  5. Es tiempo de actuar y promover el cambio que queremos. Clarifica las opciones y elecciones más importantes que debes tomar y define las acciones necesarias para moverte en la dirección correcta.

¡De ti depende!

POR JAVIER PRIETO




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