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Género es una categoría de análisis que nos permite innovar. Son unos lentes que si nos los ponemos podemos apreciar grandes vacíos y grandes sesgos; esta mirada nos permite llenarlos a través de propuestas innovadoras.

GÉNERO ES INNOVACIÓN E INCLUSIÓN

Incluir la perspectiva de género es ya una herramienta para pensar outside the box, la cual se ha convertido en una gran mirada para planificar ciudades más incluyentes y que respondan al nuevo orden social en el que vivimos. Hace muchísimos años, cuando empezaron a planearse las vías públicas, solamente se consideró a los hombres trabajadores como el perfil de usuario y los lugares de trabajo como los destinos principales, partiendo de un orden de género en el que las mujeres se dedicaban principalmente al hogar y ellos a lo público. Desde hace años somos conscientes de que ese orden ya no existe como antes. Ellas se han incorporado de manera masiva al mercado laboral y ellos, aunque lento, han reclamado su rol como padres cuidadores.

Las aspiraciones de vida son distintas, lo que entendemos por éxito también. Mientras las generaciones pasadas entendían que el éxito es igual a trabajo, generaciones como la mía vemos éxito en términos de trascendencia y de vivir haciendo lo que nos apasiona. A nivel interno los hogares se han transformado, tanto en composición como en estructura; el trabajo también. Desde quienes salen todos los días en las mañanas a trasladarse a sus oficinas, como quienes nos quedamos en pijama.

Para las mujeres que se incorporaron al mercado laboral y que son madres, muchas definen el éxito como equilibrio en conciliación de roles. Cuando se les ve como agentes activas de las urbes y se les escucha, son notables sus inquietudes sobre las distancias y tiempos, que llevan a elecciones laborales de medio tiempo y por lo tanto menos remuneradas debido a la prioridad que le dan a su rol reproductivo. Mientras la división sexual del trabajo se mantenga inalterable, la incorporación de las mujeres al mercado laboral exige una organización diferente, porque implica compatibilizar la vida familiar con la vida laboral o con las actividades de generación de ingresos, dentro o fuera de la casa. Las mujeres como usuarias de la ciudad posicionan problemáticas que antes no hubieran figurado en la mesa.

OPORTUNIDADES

Quienes están replanteándose las ciudades y cómo las vivimos, tienen grandes oportunidades para ofrecer soluciones a los problemas que enfrentan las mujeres como usuarias de la ciudad. La relación trabajo y vivienda, las distancias a sus destinos, los horarios y los medios de movilidad, condicionan las decisiones personales de las mujeres. Quienes estén viendo cómo se han transformado las dinámicas de género al interior de los hogares y en la sociedad tienen una gran oportunidad de ofrecer servicios y productos que respondan a las nuevas necesidades de vivienda y de calidad de vida.

La calidad de las viviendas, su ubicación y equipamiento son determinantes para disminuir las cargas de trabajo de las mujeres. El acceso a una vivienda y zonas de trabajo desde esta mirada permite que las mujeres puedan dedicar más energía al trabajo productivo o tener un uso del tiempo más balanceado, reduciendo la carga al interior de la familia y el hogar.

EL ROL DE LAS MUJERES EN LA PLANIFICACIÓN

Específicamente en la planificación de las ciudades, las mujeres han estado ausentes de las decisiones que condicionan su vida cotidiana. A pesar de que las mujeres juegan un papel muy importante en la labor que les concierne a las y los planificadores urbanos, la tendencia es que planifiquen el transporte, vivienda, uso de piso, etcétera, considerando a los hombres como medidas de referencia “neutra”. Sin embargo, no se nos considera a las mujeres como medida de referencia de la planificación del desarrollo. Las diferentes prioridades, intereses y necesidades que tenemos no son consideradas. La participación de las mujeres en este ámbito se ve limitada a seguir las lógicas de planificación masculina y en su mayoría decidida por gabinetes casi exclusivamente conformados por hombres.

Su participación no es solamente necesaria en términos de presencia, sino de capacidad de transformar lo ya existente; que las mujeres tomen decisiones que conciernen a la organización de la ciudad y la definición de asignación de recursos. Es decir, entender por participación la capacidad de incidencia y toma de decisiones, no sólo de mera presencia.

THE WAY FORWARD

Debido a que se ha vinculado a las mujeres con las labores de cuidado y reproductivas, las cuales son menospreciadas, pues existe una tendencia a sobrevalorar el ámbito público y subestimar la importancia del ámbito privado de la vida de las y los ciudadanos, una vía de innovación es hacer lo que algunos proyectos en la ciudad han emprendido. Una planificación que sea plural, considerando a hombres y mujeres como destinatarios de la infraestructura y que incorpore sus necesidades tanto de su rol productivo, reproductivo (como el hogar, el cuidado de otras personas) y comunitario, será una planificación incluyente.




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