El amor en tiempos de chat // Una defensa de las nuevas formas de amar
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El amor en tiempos de chat // Una defensa de las nuevas formas de amar

Por Lilia Martínez
Cuántas veces escuchamos decir: “Antes, nos relacionábamos así…”, “Antes hacíamos las cosas…”, “Antes nos educaban…”, “Antes los padres… los hijos(as)…”, “Antes…“ Estas...

Cuántas veces escuchamos decir: “Antes, nos relacionábamos así…”, “Antes hacíamos las cosas…”, “Antes nos educaban…”, “Antes los padres… los hijos(as)…”, “Antes…“

Estas frases ocultan tres elementos:

  1. Una añoranza.
  2. Una pregunta: “¿antes de qué o quién?”
  3. Una crítica a las nuevas formas de hacer algo.

En el campo del amor también existe un “antes”. Haciendo un recorrido histórico, encontraremos que el concepto amor fue inventado en la Edad Medida, aunque ya se le reconocía mediante lo erótico o las philias como vínculos de atracción, cariño o lealtad.

Para Platón el amor era un asunto espiritual, para Socrátes una expresión de nostalgia; para los románticos se ligaba al sufrimiento. Durante el siglo X y XII, el amor era una enfermedad espiritual, y no podemos dejar fuera a las parejas negociadas por sus familias, el casamiento de niñas a cambio de una vaca, el pago de dotes, así como los grandes amores vividos sólo por cartas o a través de minúsculas ventanas. ¡Ay, el amor, tan cantado, anhelado y llorado!

Este mes, en como parte del tema “tecnología”, me pareció interesante hacer una defensa para las nuevas generaciones y sus formas de amarse, pues son duramente criticadas como superficiales y efímeras debido a la utilización de recursos tecnológicos, como el chat y las redes sociales. Sí, es una generación a la que se le augura vacío y soledad; sin embargo, verles así, es olvidar que cada época y cultura genera y valida sus propias tendencias, políticas, malestares y valores.

La historia es honesta al poner en evidencia al amor como un producto salido de un laboratorio cultural e histórico, por tanto, es injusto condenar al desamor -y muchos males más-, a una generación que hoy, simplemente, utiliza para vincularse, los recursos propios de su época, y por cierto, que las generaciones anteriores soñaron e inventaron. 

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