LA HISTORIA DE UNA STARTUP
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LA HISTORIA DE UNA STARTUP

Emprender es una experiencia única, siempre habrá errores y mucho aprendizaje, la clave del éxito es la perseverancia.

Si ya eres emprendedor, sabes lo difícil que es iniciar un negocio, pero si has tenido éxito también conoces las recompensas con las que viene acompañado.

Pero si aún no has emprendido y te estas preguntando ¿cómo será? ¿qué se sentirá? ¿a qué problemáticas me enfrentare? Entonces te dejo la historia de Andrés Treviño y Vicente Balderas (Disblu), dos emprendedores que decidieron salir de su zona de confort para emprender su propio negocio.

A continuación, ellos en sus propias palabras nos cuentan su recorrido durante el primer año de su startup.

 

El primer año de mi Startup

Después de graduarme, tenía que tomar una difícil decisión: tomar un empleo en una buena compañía y ser una pequeña pieza de una maquina bien estructurada o tomar el riesgo de iniciar mi compañía

Cuando me gradué ya tenía una oferta de trabajo de una buena empresa de software, un buen sueldo, pagos por reubicación y un bono solo por firmar el contrato. 

A pesar de la seguridad económica que podía darme ese empleo, sabía que podía crear tecnología por mi cuenta sin tener que comprometerme a trabajar en un corporativo. Quería crear software que tuviera un impacto en mi comunidad, no quería ser una pieza más de algo que ya existía.

Tomé el riesgo y opté por la opción de fundar mi propia compañía.

Y ahora, ¿qué sigue?

Sabía que, si no tenía un socio, iba a ser mucho más difícil. Necesitaba a alguien con la misma hambre de crear una empresa y por fortuna, cuento con un amigo que tenía las mismas metas que yo y entre los 2 nos constituimos como empresa. 

Después de tocar muchas puertas y ser rechazados muchas veces, salieron algunos interesados y llegó el momento de cotizar. ¿Cuánto vamos a cobrar? Si cobramos menos que la competencia, pensarían que nuestro trabajo era malo. Si cobramos lo mismo, nos dirían que no teníamos tanta experiencia. Entonces, decidimos mantenernos en un equilibrio y nos volvimos transparentes con nuestros clientes mostrándoles todo el trabajo que hay detrás, la planeación del proyecto, análisis, diseño, desarrollo y pruebas.

Nuestro primer error

Sin embargo, por estar muy emocionados de ya empezar nuestra empresa, ni siquiera pensamos en quienes serían nuestros clientes. Sabíamos que hay mucha gente que necesita alguna solución tecnológica en su empresa, pero no teníamos ningún contacto y no conocíamos a gente que tomara las decisiones en empresas. 

Al no tener los contactos necesarios para obtener un proyecto grande, empezamos con amigos o conocidos que quisieran desarrollar aplicaciones. Claro que la cantidad que les pudiéramos cobrar a ellos es mucho menor a lo que pagaría una empresa, pero teníamos que empezar con algo para empezar a crear un portafolio de proyectos. Así fueron nuestros primeros 4 meses en Disblu. Fue una búsqueda constante de clientes, mientras trabajábamos en proyectos de amigos y conocidos.

Cómo convencimos a nuestro primer cliente

Tomó tiempo para que nos dieran el primer ‘si’. Pensabamos que después de hacer la cotización, tomaría 1 semana a lo mucho en obtener una respuesta. Estábamos totalmente equivocados. Nos dimos cuenta de que el tiempo puede variar entre 2 semanas y hasta 1 año. Hay muchos factores que pueden retrasar una decisión, si era una empresa muy grande, si era una pequeña empresa con muchos socios, si aún no disponían del presupuesto pero lo tendrían más adelante, entre otras razones.

Considero que lo más importante al crear una empresa o emprender algún negocio es el networking. El tener contactos te facilita mucho el difícil camino del emprendimiento y eso fue lo que a nosotros nos ayudó a conseguir al primer cliente real. Mientras estábamos trabajando en uno de los proyectos para un amigo, recibimos un correo de una amiga que trabajaba en una empresa diciéndonos que necesitaban de un sistema web para administrar oficinas. 

Fuimos a hablar con ellos para poder entender el problema que tenían y así proponerles una solución. Una vez que llegamos a la empresa, los dueños nos vieron con un poco de desconfianza por nuestra edad y aparente inexperiencia y nos hicieron todo tipo de preguntas, sobre nuestros proyectos anteriores, el tiempo que teníamos desarrollando software, la calidad que ofrecemos en nuestros proyectos y muchas preguntas más.

Llegó el momento de entregarles la cotización y nosotros no teníamos ni la menor idea de lo que nos iban a decir. Esto porque no teníamos algún precedente con qué basarnos. La negociación la tuvimos con la dueña y ahí fue cuando se notó la experiencia de un lado y la inexperiencia del otro. Ella ya había contratado a otras empresas de desarrollo de software y tenía la noción de lo que se cobra y de qué es lo que se puede y no se puede hacer con el software.

Al final, terminó aceptando nuestra cotización, pero a un precio 20% menor de lo que nosotros propusimos. Eso no nos importó. Nosotros estábamos muy felices de haber conseguido a nuestro primer cliente del mundo real.

Para nosotros, la clave es tratar a los prospectos no como clientes, si no como colaboradores para trabajar en conjunto y lograr el objetivo en común.

Una vez acordado el precio, entramos al tema legal y contractual, conocíamos muy poco del tema, pero sabíamos que era importante. ¿Qué pasa si no nos quieren pagar por nuestros servicios? Uno de los primeros trabajos que hicimos, terminaron sin pagarnos lo pactado. Después de tener pláticas con la empresa y darnos cuenta de que no los íbamos a lograr cambiar de opinión, decidimos no desgastarnos más y tomarlo como aprendizaje. Desde ese momento, conseguimos un abogado y todos los proyectos se realizan solo habiendo firmado un contrato.

Pasaron unos meses y ya estábamos desarrollando para 3 clientes. Empezamos a probar con diferentes metodologías de trabajo como Scrum, Agile y Lean. Nos quedamos con un híbrido y utilizamos lo mejor de las 3.

Tenemos la suerte de vivir en una ciudad llena de empresarios. Tienen los mismos problemas que nosotros, y tal vez incluso han encontrado las soluciones para muchos. Es realmente satisfactorio compartir experiencias con otras startups, así todos podemos aprender unos de otros y convertirnos en mejores profesionales juntos. Confiamos en que seguiremos cometiendo errores, mientras intentamos cosas nuevas y aceptamos el riesgo. Así aprenderemos y maduraremos como empresa.

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Al día de hoy, la empresa de Andrés Treviño y Vicente Balderas (Disblu), lleva más de 2 años operando y poniendo el nombre de México con proyectos fuera del país.

Si te interesa saber más sobre emprendimiento, liderazgo y negocios, te invito a que sigas leyendo más artículos como éste en Promagazine.mx, a que visitando mi blog Lideremprendedor.com o a que entres a www.startupclub.pro donde podrás encontrar todo lo necesario para llevar tu idea o negocio al siguiente nivel.

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