SI BAJARA TU INGRESO MENSUAL  ¿RENUNCIARÍAS A TU EMPLEO O NEGOCIO?
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SI BAJARA TU INGRESO MENSUAL ¿RENUNCIARÍAS A TU EMPLEO O NEGOCIO?

Por Oscar  Herrera
Considero que muy pocos profesionistas dejarían sus puestos de trabajo si la organización en donde laboran les diera a conocer que por cuestiones de presupuesto, su remuneración se reduciría en 10%. Res...


Considero que muy pocos profesionistas dejarían sus puestos de trabajo si la organización en donde laboran les diera a conocer que por cuestiones de presupuesto, su remuneración se reduciría en 10%. Resulta difícil imaginar a los ejecutivos de múltiples empresas o a los funcionarios del sector público, renunciando masivamente a su espacio laboral por un ajuste en la paga mensual. 

Claro que una reducción salarial no es algo deseado, pues a todos nos interesa ganar lo más posible. Sin embargo, es algo que sucede en las organizaciones públicas y privadas cuando el estado financiero se complica. 
El mismo ejemplo aplica para empresarios y prestadores de servicios profesionales, pues ante una baja de 10% en sus ventas, difícilmente procederían a clausurar sus negocios y buscar otra cosa por hacer.

   Ante un escenario de reducción de ingresos, creo que las y los profesionistas buscarían sortear el bache, es decir, harían un ajuste en los gastos para adecuarse al nuevo ingreso, o bien, buscarían alguna actividad adicional que les permitiera allegarse de nuevos recursos, entre otras opciones.

   Igual sucedería con las y los empresarios y profesionales independientes, pues redoblarían esfuerzos en su prospección de clientes, echarían a andar la creatividad para diversificar sus servicios, o serían más eficientes en sus costos, entre otras alternativas.

   En realidad, a nadie con ganas de salir adelante se le iría la vida por una mala noticia como esta, sino que se buscaría la oportunidad para reinventarse y progresar. Las crisis estimulan la creatividad y nos permiten construir nuevas sinergias. Desde luego que no es algo fácil ni rápido, pero con actitud y disciplina se puede mejorar constantemente.
   Hago esta narrativa porque se trata de un argumento útil en las asesorías de fortalecimiento de finanzas personales. 

   Cuando de comenzar a crear el hábito del ahorro se trata, las personas nos resistimos al cambio argumentando que nuestro ingreso no alcanza y no nos sobra el suficiente dinero para ahorrar. O bien, tratamos de tranquilizar nuestra conciencia diciéndonos que, cuando terminemos de pagar algunos compromisos y le demos una reorganizada a los gastos, entonces sí pondremos manos a la obra. 

   La verdad es que se trata de razonamientos falsos que jamás nos llevan a ningún lado, pues así ganemos diez veces más que lo actual, siempre seguirá sin sobrarnos, dado que cuando hay abundancia, todos solemos escalar en nuestros hábitos de gasto y consumo, y de forma vertiginosa; e igual sucede con el pago de compromisos e imprevistos, pues son temas que siempre surgirán nuevamente, son parte de nuestra vida diaria. Quizás, y solo quizás, quienes pernoctan en el panteón, ya lograron librarse de gastos e imprevistos. 
Y por eso el ejemplo que presenté, porque cuando nos enfrentamos a una reducción de nuestros ingresos, nadie nos da tiempo y oportunidad de organizar las cosas y ponernos en condiciones de administrar la crisis. La realidad no nos pregunta, sino que se impone. Y bueno, nosotros nos adaptamos, tenemos toda la vida haciéndolo.

    En los temas de finanzas personales sucede lo mismo, pues la única manera de comenzar a ahorrar y mejorar nuestra salud financiera, es proponiéndonoslo y volviéndolo una prioridad, comprometiéndonos y forzándonos a hacerlo. Por ello es un argumento útil, porque una forma de iniciar un plan de ahorro, es asumiendo que a partir de este día se redujeron nuestros ingresos y que por ende tenemos que ajustar todo lo demás que nos rodea.

   Se puede comenzar comprometiendo, sin pensarlo demasiado, un porcentaje razonable de nuestros ingresos en algún esquema de ahorro eficiente, y a partir de ahí, ir arreglando nuestros demás temas. Primero el ahorro, nuestras finanzas, nosotros mismos pues, y ya luego vamos acomodando lo demás. Sucede que si no comenzamos así, difícilmente lo haremos después. 

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.

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